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2010 TOUR - SUPERTRAMP, A Coruña 11 Sept

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La nostalgia de Supertramp en A Coruña ante un Coliseum a medio aforo

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  • Supertramp inició la gira que conmemora sus 40 años sobre los escenarios
  • Unas 5.000 personas recordaron los temas que marcaron varias generaciones
  • La voz de Roger Hodgson se echó de menos en los temas más reconocibles
  • El alto coste del concierto no fue compensado ante un Coliseum medio vacío

Hace ocho años, los británicos Supertramp lograron llenar el Coliseum de A Coruña. Este sábado el mismo recinto estuvo muy lejos del lleno total, sin embargo la nostalgia y la calidad suplieron los vacíos en lo que era el pistoletazo de salida a la gira del 40 aniversario del grupo: '70-10 Tour'.

Cerca de 5.000 fans, la mitad del aforo, según fuentes del Instituto Municipal de Espectáculos (IMCE), recordaron uno a uno los temas que en las décadas de los 70 y 80 hicieron de Supertramp una banda de culto. El público de unos 40 años de media es de ése que sabe apreciar la música real, sin tantos alardes tecnológicos y con un halo de sobriedad y majestuosidad sobre el escenario.

Aunque la evolución del grupo ha sido enorme en estos 30 años, sobre todo en cuanto a su formación, se ha mantenido la magia de ese sonido real y vibrante con instrumentos también reales. Y esa puesta en escena la hizo posible anoche la banda que salía a su cita puntual y con su pop enérgico y electrizante. 'You started Laughing' abrió la riada de temas nostálgicos de un recital liderado en todo momento por Rick Davis -fundador, cantante y teclista- y la cara viva de la leyenda que mantuvo la tensión a lo largo de toda la noche.

Anthony Helliwell al frente de los saxos y flautas, saludó a los presentes con un "boas noites", y luego y en inglés hizo una alabanza de la gastronomía gallega, la que calificó como una de las mejores, lo que atrajo el favor del público.

Un público que ansiaba escuchar los sonidos más reconocibles de Supertramp, aquellos 'hits' que hicieron del grupo un emblema de un pop cristalino y vivaz. Y fue 'Breakfast in América' el primero de esos reconocibles acordes que logró una ola de nostalgia entre aquellos adolescentes de los 70.

El rock progresivo se dejó notar también con las interpretaciones de Davies que, al frente del piano y sin perder nunca la elegancia, deleitó a los nostálgicos con retazos de autenticidad. Entre tanto, los fans esperaban escuchar esos pinchazos de energía que consiguieron canciones como 'Give a Little Bit' o 'It´s raining again' y que no defraudaron al foso.

Luego vinieron 'The Logical Song' o 'Goodbye Stranger', y cuando después de casi dos horas parecía que ya se iban, los gritos de "oé, oé, oé" del entregado público lograron la reaparición de la banda que se despidió con 'School', el mítico 'Dreamer' y finalmente 'Crime of the Century' para poner el broche a un recital comedido pero elegante y de calidad.

Las proyecciones y la presencia de un joven en una tumbona bajo una sombrilla emulando la portada de su disco 'Crisis, What Crisis?' pusieron el toque diferente. Al final del espectáculo los fans tenían la oportunidad de llevarse el concierto a casa en formato 'USB' por 25 euros.

Una ausencia imposible de suplir

Las canciones más míticas de la banda como 'Give a Little Bit', 'It`s raining again' o 'Dreamer' fueron compuestas por el ex integrante Roger Hodgson, que tras muchos desacuerdos, dejó el grupo y acordó verbalmente con Davies que no se interpretaran sus canciones a cambio de que la banda conservase el nombre original.

El característico e inconfundible timbre tonal de Hodgson no ha logrado ser suplido por las revisiones de sus grandes temas hechas por las nuevas voces que sonaron en el Coliseum y que lo harán a lo largo de esta gira, a pesar del enfado de Hodgson. A la entrada del concierto se repartían panfletos promocionando el nuevo disco del ex integrante y alentando a una descarga gratuita del conocido tema 'Dreamer'.

Mucha inversión para poco beneficio

Era una de las grandes apuestas musicales del Ayuntamiento de A Coruña para este verano. La confianza en un lleno total como sucedió hace ocho años en su anterior concierto en la ciudad hizo que la inversión para el recital de Supertramp fuese elevada. El IMCE destinó aproximadamente 400.000 euros esperando compensar esta inversión con el lleno total. Sin embargo, y según fuentes del Instituto, las entradas vendidas se sitúan en torno a 4.500 y la afluencia en torno a las 5.000 personas, la mitad de la capacidad del Coliseum.

"Musical y artísticamente el concierto ha sido muy bueno porque se trata de público que aprecia la música y sabe lo que es un disco", señalan desde el IMCE. Atribuyen a la programación del Xacobeo "con dos grandes conciertos recientes como el de Muse y Arcade Fire" y a la crisis, la menor afluencia de la esperada.


 

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Supertramp invoca a la nostalgia con su repertorio mítico

El grupo celebró su 40.º aniversario ante 5.000 personas en el Coliseo de A Coruña

Autor:Javier Becerra    Localidad:  A Coruña/la voz.  Fecha de publicación: 12/9/2010

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Nostalgia. Receta infalible para tiempos de crisis. Y en la música la crisis es doble: la de todos, la económica, y la suya propia, la del soporte. ¿Solución? Atrapar al fan educado en los viejos modos, el que aún sabe qué es una cara a y una cara b, el que no escatima ante una edición remasterizada en cedé con extras de su grupo favorito y el que, en caso de que le caiga alguna de esas bandas cerca de casa, no duda ante la oportunidad de verla en vivo. Todo con un fin: recordar estos tiempos lejanos que la música logra hacer próximos.

Supertramp pertenecen a ese elenco de nombres. Ya lo demostraron en el 2002 y revalidaron la sensación anoche desde el minuto 1. Como era de esperar, You Started Laughing dio el pistoletazo de salida y puso las cartas boca arriba: pop con ramalazo progresivo, sonido brillante y cristalino -de lo mejorcito que se haya logrado nunca en el Coliseo- y señorío sobre las tablas. Rick Davis, al piano, se erigió en el centro de atención desde el principio. Él fue el comandante de una nave que dosificó los hits para mantener la tensión con la audiencia durante toda la noche.

Tras un arranque en el que cayeron Gone Hollywood y Ain't Nobody but Me , el primer gran momento llegó con Breakfast in America . Precedido de una exaltación de la gastronomía local por parte de Anthony Halliwell, que incluso se atrevió a chapurrear un poco de gallego, logró lo previsible en un clásico, entusiasmar al público.

Ovación

Sí, porque pese al ramalazo roquero de Cannonball o los pasajes de intenciones plácidas de Poor Boy y From Now On , lo que la mayoría de la audiencia buscaba eran esos pinchazos llegados de la que fue su juventud. El aguijón de Supertramp clavó varias veces esa sensación en la piel. Give a Little Bit hizo levantar a más de uno de su asiento -entre ellos, la conselleira de Traballo, Beatriz Mato, cuyo rostro era la imagen misma de la felicidad-. Minutos después sería It's Raining Again la que con su eterna melodía de estirpe de Byrds generaría el mismo entusiasmo. Todo ello, por no hablar de The Logical Song o Goodbye Stranger , con la que el grupo finalizó el concierto en medio de una gran ovación.

De inmediato en el foso y en las gradas se invocaron los «¡oé, oé, oé, oé!», y a los pocos minutos los músicos retornaron al escenario. Primero, delicados, con School ; luego, en clave pop, con un Dreamer que se expandió como una ola de entusiasmo por el Coliseo, y finalmente, con Crime of the Century , que sirviéndose de unas proyecciones espaciales puso el punto y final a una noche a la que pocos de los seguidores de la banda pondrían tacha.

Quienes quisieron llevarse el concierto para casa tuvieron la opción de hacerlo por 25 euros. Ese era el precio de un pen drive en el que se incluía la primera mitad del recital junto a un código de descarga con el que bajarse de Internet el resto. A la salida decenas de devotos de la formación británica se agolpaban en el puesto situado junto a la puerta del recinto interesándose por esta opción. Y cómo no, también por las tradicionales camisetas.

Más de media entrada

La contratación de Supertramp en A Coruña era la gran apuesta de la Concejalía de Fiestas para este año. En el 2002 los británicos habían logrado un lleno hasta la bandera en el Coliseo. Esta vez se esperaba lo mismo. Por ello, para la operación se recurrió a un aval de 400.000 euros con una aspiración: compensar la inversión con la venta total del aforo.

Sin embargo, en taquilla se despachó poco más de la mitad. En el ambiente se comentaba que la gran oferta del Xacobeo obligaba este año a seleccionar los conciertos más que nunca. Eso sí, pocos fans de los que asistieron anoche al Coliseo coruñés se quedaron decepcionados.


Source: ElPais.com

Supertramp descafeinado

Lo que queda de banda rememora éxitos pegadizos en A Coruña

Hay rupturas que nunca se superan. Ni siquiera con el paso del tiempo o la fortaleza de éxitos musicales pegadizos de los años setenta e inicio de los ochenta que varias generaciones son capaces de tararear aun sin ser de su gusto. Y eso le ocurre a Supertramp, que arrancó en A Coruña el sábado su gira retrospectiva por la península (estará esta semana en Portugal, Madrid, Bilbao y Barcelona).

La veterana banda británica, nacida hace 40 años, vuelve amputada, sin su cofundador, Roger Hodgson. Este pasea ahora solo sus temas por los escenarios. Pero le falta la banda. Es su otrora media naranja, Rick Davies, quien tiene la marca y el grupo, incluidos tres pilares de su época dorada como John Helliwell (saxofón, teclados), Dougie Thomson (bajo) y Bob Siebenberg (batería). Pero se echa de menos a Hodgson, autor y voz de gran parte de las canciones más conocidas, como Breakfast in America, Give a little bit, It?s raining again, Dreamer o The logical Song. Este retorno de Supertramp es para incondicionales y nostálgicos.

El Coliseo de A Coruña se llenó en 2002 para su primera vuelta a los escenarios (ya sin Hodgson). Pero el sábado apenas superó la mitad del aforo, fijado en 9.000 personas. Eso sí, había público de todas las edades, aunque los 40-50 años eran mayoría. Como en el recompuesto Supertramp en el que los veteranos cuentan con el refuerzo de jóvenes incorporaciones, entre ellos Jesse Siebenberg (el hijo de Bob, batería) y tres coristas. Sobre ellos recae la misión de trampear la ausencia de Hodgson y cantar letras míticas. El ex alma mater de la banda se enfadó con esta gira porque dice tener un pacto verbal con Davies para que no toque sus canciones. Sólo lo cumple a medias.

El cantante y virtuoso del teclado pasa a segundo plano en siete de los 20 temas del concierto para dejar en la voz de los nuevos fichajes la interpretación -con bastante acierto, hay que reconocerlo- de los archiconocidos singles de Hodgson que más popularidad y mejores ventas dieron a Supertramp.

El sonido fue correcto. Todo muy tranquilote. Y con un tufillo a añejo en la puesta de escena de una formación con aires de orquesta verbenera. Refuerzan esa sensación las imágenes pasadas de moda que aparecen en una pantalla gigante para amenizar algunos temas. Algunas son proyecciones de las portadas de discos, como la de Crime of the Century con la que acaba el espectáculo. Otros intentos de evocar el pasado dorado de la banda resultan directamente rídiculas, como escenificar en carne y hueso la portada de Crisis, what crisis (1975) a través de un figurante en bañador sentado bajo una sombrilla naranja y leyendo un periódico.

Helliwell hizo de maestro de ceremonias. Dio las "boas noitas Galicia", ensalzó su comida y recordó que esta gira también es para hacer caja. Uno se puede llevar, por 25 euros, un pendrive con la grabación en directo del concierto.

Con Supertramp, el Ayuntameinto de A Coruña da por cubierta para este año las peticiones de "un sector del público que desea ver artistas internacionales". De lejos sí, también en el tiempo.

 

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