2009 TOURS Roger Hodgson, Barcelona, Press

Crónica de EL PERIODICO, del 2 Julio 2009
Sobre el concierto de Roger Hodgson en el Poble Espanyol del dia 1

ROGER HODGSON, el mensajero de Supertramp

• El exlíder del grupo británico complació a sus fans con clásicos como ‘The logical song’ y ‘School’
JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

Roger Hodgson se ha quitado los complejos de encima y ocupa ahora el vacío (o una parte de él) dejado por Supertramp. Suyas son las canciones fetiche de la banda británica y suya es la voz pueril de agudos aflautados, que mantiene en condiciones bastante saludables. Lo comprabamos el miércoles en el Poble Espanyol, en el estreno de Els Concerts de l’Estiu, ciclo de actuaciones que sustituye al fenecido B-Estival.

La organización tuvo a bien ocupar la pista con sillas y levantar una grada que seguirá ahí para el resto de la programación y eleva el estándar de comodidad del espacio. Con estas novedades, el Poble Espanyol se pareció más a un recinto de conciertos y menos a una plaza mayor, lo cual benefició al recital de Hodgson. Un pase recogido, intimista, con continuadas muestras de complicidad hacia un auditorio repleto de fans de Supertramp con apetito acumulado.
Algunos de ellos pudieron ver al artista, no obstante, la noche anterior en el pase privado que ofreció en Luz de Gas, en la celebración del 14° aniversario de la sala.
Hodgson no publica material nuevo desde hace casi una década y, aunque salpicó la actuación con piezas de cosecha propia, de tono entre bucólico y bondadoso, como Teach me to love again, concedió el grueso del repertorio a su antiguo grupo.

Contó con su guitarra acústica, un piano y un teclado electrónico, más las aportaciones de su escudero, Aaron McDonald, con el saxofón, la flauta y un segundo teclado. Estos efectivos fueron suficientes para dotar de una vida a muchas canciones venerables de Supertramp, las que se basan en melodías diáfanas y juguetonas, y se quedaron cortos en las composiciones más complejas.

Fue un recital en dos partes, algo más largo que el del año pasado en el Festival de Portaferrada (Sant Feliu de Guíxols). Ambos bloques se abrieron y cerraron con piezas de Supertramp, aunque el primero concentró las incursiones en el repertorio solista. El viaje al pasado estaba cantado desde que Hodgson entró en materia con Take the long way home y Give a little bit. Reivindicó su primer disco en solitario, In the eye of the storm (1984), pero no a través de su principal éxito, Had a dream, sino de Lovers in the wind.

Rastreó material de Supertramp para connaisseurs, como Sister moonshine, y se aseguró de recordar que Barcelona es, por supuesto, su ciudad favorita del planeta Tierra. Quizá sea verdad, aunque estas declaraciones siempre son chirriantes. Aromas célticos con Alone came Mary, adornados por la flauta de McDonald, y una ovacionada The logical song. Suspiros.

ÉPICA DE BOLSILLO / Tras una pausa generosa, más Supertramp: The meaning y Breakfast in America, con el patio de butacas en estado ansioso. Rescates de Don’t leave me now, del último disco del grupo, Famous last words, y una introspectiva Even in the quietest moments con aires místicos.

Un Dreamer que provocó sonrisas, y la gran sorpresa de la noche: Fool’s overture, canción inspirada en la demencia de la segunda guerra mundial, en versión minimal, con secuencias de sintetizador retro y un McDonald que emuló a John Helliwell con su solo de saxo épico.
Aullidos de placer.
Aún hubo tiempo para el canto a la rebeldía de School y el hit definitivo del grupo, It’s raining again. Por cierto, ¿para cuándo su regreso?


Cronica de agencia EFE en ABC.ES

Roger Hodgson ofrece en Barcelona una versión ‘umplugged’ de Supertramp


Jose Oliva Barcelona, 1 jul (EFE).
– El pianista y cantante británico Roger Hodgson, que fuera líder del grupo de rock Supertramp, ha ofrecido hoy en el recinto del Pueblo Español de Barcelona una versión casi ‘umplugged’, acústica, de lo que fue su paso por la mítica banda autora de clásicos como «Breakfast in America» o «Dreamer».

Hodgson se ha presentado ante unas 3.000 personas en un recinto familiar, cercano, en el que casi podía tocar a cada uno de los fans, en su mayoría cuarentones y cincuentones.

La velada ha arrancado poco después de las 21,30 con «Take the long way home» tocando el teclado, que durante el concierto ha alternado con guitarras acústicas y su ya célebre piano negro de cola, y con un único músico como acompañante, el versátil multinstrumentista Aaron MacDonald.

Sólo 24 horas después de que Bono, el líder de U2, tuviera en el macroconcierto del Camp Nou palabras de elogio para Barcelona -«la capital del surrealismo», dijo el irlandés-, Hodgson no ha ahorrado palabras de admiración hacia la misma ciudad que hoy le ha acogido.

Cuánta diferencia entre el mastodóntico concierto de ayer y el de hoy, pero no se debe olvidar que cuando Hodgson estaba al frente de Supertramp, hace 40 años, también llenaban estadios de fútbol.

La versión que el público ha recibido esta noche de aquel Supertramp ha venido a confirmar que Hodgson detentaba gran parte del tarro de las esencias de la mítica banda británica.

Y además ha corroborado que su voz, aunque haya perdido potencia con el tiempo y las canas que ya han aparecido en su eterna cabellera hippie, mantiene invariable la calidez de entonces. Y ni siquiera se ha echado en falta la percusión ni la batería.

En la primera parte del concierto, ha interpretado algunos éxitos de su anterior etapa como «Give a little bit», «Lovers in the wind», «Hide in you shell» o «Easy does it», pero cuando el público se ha puesto en pie por primera vez y ha aplaudido a rabiar ha sido con «Sister Moonshine».

Tras la desconocida «Teach me to love again», Hodgson ha invitado al público a silbar, antes de comenzar una versión acústica de «Rose had everything planned», que a continuación ha dado pie, sin interrupciones, a otro de los hits supertrampnianos, «Soapbox Opera».

Antes del descanso -las viejas glorias necesitan el reposo del guerrero-, Hodgson ha interpretado la balada celta «Along came Mary», trabajo de su último disco en solitario, Open the Door (2000), y otro clásico de Supertramp, «The logical song», con el que han vuelto los aplausos, un tema del álbum «Breakfast in America», que este año ha cumplido 30 años.

Además de cantar y tocar, Hodgson ha conversado entre canción y canción con el público, ha bromeado como cuando se peleaba con el cable de su guitarra enredado en su pierna derecha y hasta ha saludado en catalán y en castellano, no sin dificultades, al auditorio.

Tras el intermedio, el bueno de Hodgson ha irrumpido en el escenario, guitarra acústica en mano, con los primeros acordes de «The Meaning», a la que ha seguido uno de los temas más esperados, «Breakfast in America», que el público ha cantado y coreado.

En esta segunda parte de la noche, Hodgson ha continuado con el repertorio de Supertramp, con temas tan archiconocidos como «Child of vision», la balada «Lord is it Mine?», «Don’t leave now», «Dreamer» o «Fools Overture».

Con los bises, han llegado «Two of us», «It’s raining again» y otra de las aportaciones de Hodgson a la historia del rock, «School».

Tras este primer concierto en Barcelona, donde no actuaba desde hacía 12 años, Roger Hodgson, que esta misma semana no ha descartado una reunión de su vieja banda, llevará su piano de cola en España a Valladolid (13 de julio) y Estepona (día 15 de julio). EFE jo/jl

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